lunes, 15 de febrero de 2010

EL DURAZNO I: Verano 2010 - "María Trinidad" (1982)

Mi mamá era maestra en Los Reartes y tenía la costumbre de llevarnos desde muy pequeños todos los veranos apenas terminaban las clases en diciembre, a la casa de mi abuela o mis tíos en las Sierras Grandes para volver recién en marzo.
Siempre llegábamos en el rastrojero de papá hasta la casa de mi tío Modesto TAPIA en el campo situado en la "Loma de El Durazno", ahí mis otros tíos y primos nos esperaban con caballos para ir a "Las Torrecitas" de mi tío Antonio MARTÍNEZ sobre el poderoso Río Las Cañas, al "Puesto del Sur" en el campo de El Manzano donde vivieron mis abuelos maternos y al "Puesto de El Cajón" de mi tío José Santos TAPIA cerca del Cerro Blanco.
Esos años que compartí con mis tres hermanos y mis padres fueron muy felices, me marcaron para toda la vida, me enseñaron el respeto por las tradiciones y la naturaleza.
Mi papá siempre nos llevaba, pero él a veces iba sólo por unos días y se tenía que volver a trabajar.
Una vez le sugirió a mi mamá que le compre un poco de campo a su hermano Modesto, porque a veces nos atajaban los ríos crecidos (los campos de mis tíos estaban atravesados por el "Río Las Cañas", el "Arroyo Los Machos" y el "Arroyo La Vieja", que son muy caudalosos y se han llevado a varios paisanos conocidos a pesar de ser baqueanos).
Así en 1982, mis padres con mucho sacrificio compraron una hectárea sobre el "Río El Durazno" y empezaron a levantar una casa que nació a modo de posta para llegar a los demás campos de sus familiares.
Luego la llamaron "María Trinidad", en honor a sus padres: "María" por María Ana MEDINA, mi abuela materna y "Trinidad" por Trinidad CARRANZA, mi abuela paterna.
Todos trabajamos duro para hacer la casa, seleccionando piedras, acarreando arena sin modificar el paisaje.
Mi hermano trajo el agua por desnivel cavando quilómetros desde una vertiente y le tocó levantar algunas paredes de la casa de piedra.
Todos forestamos el campo con eucaliptus y varias especies de pinos. Mil veces salimos a arreglar el camino a pico y pala, poniendo piedras y secando pantanos.
Recién 20 años después, en el 2002 la casa se terminó debido a que mi madre vendió su ganado y mis hermanas que también son docentes aportaron lo suyo a través de un crédito.
Todos sabemos muy bien lo que es la cultura del trabajo. Nuestras manos se rompieron muchas veces pero valió la pena.
Hoy disfrutamos por las noches, el sonido del río entre las piedras, el canto de las ranas y grillos, también a las lechuzas y zorros y al viento entre los pinos.
Mis tíos fueron vendiendo sus campos, hasta 1978 pudimos ir a "El Cajón" y al "Puesto del Sur".
Mi mamá me contó que eran 8 hermanos, ella conserva su parte de campo en el "Puesto del Sur", su padre murió en un derrumbe de una mina de mica, cuando ella tenía apenas 4 años. Gracias a su actividad como minero mi abuelo pudo comprar sus campos, por eso entiendo que mi mamá nunca se va a desprender de su campo, por el amor que le tiene.
En 1985 mi tío Antonio MARTÍNEZ vendió su campo y se fue a vivir a "Capilla del Carmen" hasta su muerte en el 2002. Siempre íbamos a ese lugar no sólo por mi tío sino porque está el cementerio donde descansan mis abuelos maternos.
Así se terminaron los largas cabalgatas de 8 ó 10 horas. Los ranchos se cayeron, los campos se vendieron, pero nos quedó "María Trinidad" que surgió como una posta, por eso agradezco a mis viejitos el haberme dado lo mejor, un lugar que me conecta con la naturaleza y con mi historia.


Fachada de "María Trinidad" que mira hacia el Río El Durazno que se encuentra a menos de 100 metros.

Pirca que separa la construcción del río.















Pasé 13 días en El Durazno junto a mi flia. Fue un verano seco, mi mamá se la pasó regando. Yo estuve 7 días pintando con impregnante natural la madera de la casa.
No descuidé mis salidas a correr, me inventé un circuito muy duro, desde nuestra casa hasta "Pinar de Los Ríos" (15 Km) y una vez me fui hasta el poblado de "El Durazno" (más de 20 Km.), esa noche dormí con una almohada para mantener mis piernas en alto, para evitar calambres.
Quiero un año tranquilo, quiero seguir disfrutando de las pequeñas cosas por eso bajé varios cambios de golpe. Descansé, tomé mucha fuerza, quiero poner toda mi energía en otros proyectos que no tengan que ver con mi carrera artística. Para el arte no me hace falta fuerza me sale naturalmente.

3 comentarios:

cheche dijo...

que bella historia... ya me dan ganas de caminar ese lugar...
Poné fotos de la familia, donde esté tu madre y hermanos.
un abrazo.

Segundo Freytes dijo...

Gracias Cheché, en la próxima entrada subo un poco más fotos de la historia del lugar y de mi flia.

Un abrazo y saludos a todos los amigos rosarinos.

Maricel dijo...

Cuánta riqueza que el dinero no puede comprar. Sos muy afortunado Segundo, dejá de correr y baja un cambio tranquilo que la felicidad la tenés al lado tuyo. Esa historia que contás también es de alguna manera arte, arte de vida.

Un abrazo y que tengas buen año.